Me ha parecido tan bonito el artículo, tan importante y necesaria la reflexión que contiene que os propongo su lectura completa.
Ha sido publicado en la revista Misión, una revista interesante y completa, con contenidos y temática para toda la familia. Escrito por Isis Barajas: Cuando no te despiertes a mi lado;
«Me doleré entonces de todos los besos que dejé de darte, de mis insuficientes y fugaces muestras de afecto, y de las veces que me giré demasiado rápido para abandonarme al sueño sin apenas cruzar un “lo siento” o un “te quiero”. Extrañaré esos abrazos tuyos que tanto di por hecho, tus dulces palabras de elogios que incrédulamente desestimé con frecuencia o tu elección diaria por permanecer junto a mí como si acaso ese privilegio viniera dado por contrato.
Miraré las horas presentes con anhelo; también las conversaciones de preocupación por los sufrimientos de uno u otro hijo, o incluso mis insomnios nocturnos con tu respiración de fondo, esa que nunca quise interrumpir, aunque me repitieras mil veces que te despertara en mis desvelos. Me gozaré de nuestros preciosos momentos en los que estuvimos más unidos que nunca aunque todo a nuestro alrededor pareciera desmoronarse, de las decisiones difíciles e incluso sacrificios personales que asumimos para no dejarnos arrastrar por lo que nos dictaba la corriente, y de lo mucho que me sostuviste en mis inseguridades, miedos y recelos.
Disfrutará mi memoria al traer de nuevo al corazón aquellas cenas especiales de aniversario en el salón de casa mientras un bebé interrumpía cada sorbo, nuestras escasas escapadas de fin de semana o nuestras –esas sí cuantiosas– noches de sofá entrelazados y exhaustos sin apenas poder mediar palabra.
Contemplaré con devoción en nuestros hijos esos retazos de tus gestos, palabras e incluso rasgos físicos que seguirán hablándome en tu idioma. Me harán presente toda una vida hermosa junto a ti y el legado que, costosa y a la vez confiadamente, urdimos en tiempos de inseguridades económicas, de duelos y sufrimientos familiares, de exigencias laborales y continuas mudanzas de las muchas casas que legalmente ocupamos.
Quizá llegue un día en el que ya no te despiertes a mi lado. Lo pienso ahora, sí, cuando aún duermes junto a mí, y me estremezco. Señalaba sabiamente Alice von Hildebrand en El amor que transforma (Eunsa) que “la costumbre es una de las mayores amenazas para el matrimonio”; “una telaraña mortal” donde fácilmente podemos quedarnos atrapados. Por eso doy gracias al Cielo por este hoy de duración incierta que inmerecidamente se me entrega. Lo hago saboreando cada instante como si fuera único, no sea que el condenado hábito me haga perder en vida lo que en la muerte tan nostálgicamente añoraré.
Os dejamos enlace al original de la revista.
Autora: Isis Barajas.



