Jon Fosse es un escritor realmente interesante, un escritor que hay que descubrir, y no porque haya sido Premio Nobel de Literatura en 2023 y haya que correr a saber de él, no, de hecho, yo al menos no confío prácticamente nada en los premios, y ya hace mucho tiempo que cuanto más renombre tienen los premios menos me parecen de fiar. Véase por todos, el Planeta. Pero lo cierto es que el altavoz del premio hace que te lleguen nombres, y en este caso, me alegro mucho de haber cedido a curiosidad, y a la noticia, y haberme acercado a este hombre interesantísimo.
Ahora he sabido que se trata de un verdadero autor de culto, un escritor de gran reconocimiento literario, y con una gran trayectoria de obra dramática y novela, publicadas y traducidas, antes del premio Nobel, a más de cincuenta idiomas.
Es un autor complejo y polifacético. Tras publicar un relato breve, como novelista debutó en 1983 con la novela Raudt, svart (Rojo, negro) y desde entonces ha escrito más de cincuenta obras entre teatro, novela, poesía y ensayo.
También en su vertiente como dramaturgo he leído que ya es el segundo autor más representado en su país después de Shakespeare, superando a todo un clásico del teatro nórdico, como es Ibsen, y sus piezas teatrales han sido representadas en unas mil producciones diferentes a lo largo del mundo. Ha ganado un gran número de premios internacionales.
En 2007, fue nombrado caballero de la Ordre national du Mérite de Francia.
Septología
He publicado la reseña indicando “un autor singular” y ciertamente para mí lo es. Sinceramente si lo recomiendo de este modo es porque es de esos autores a los que le he encontrado una voz única, personal. Escritores que recomendaría hay muchos, y muy buenos, pero que además de gustarme o tener gran calidad literaria, hayan creado esa voz tan personal, lo puedo decir de pocos autores.
La gran obra en novela de Fosse es Septología, una obra verdaderamente fuera de lo común, cuando se lee se entiende lo que quiero decir. Yo he tenido la impresión de estar leyendo algo verdaderamente importante. Algo muy nuevo, una literatura fresca, original, pero a la vez de una profundidad e interés que no resulta fácil de encontrar.
La obra se ha destacado por muchos motivos, quizá destaque la amplia búsqueda de fórmulas creativas, sin embargo, la obra, pese a la amplitud de ideas y propuestas que abre, está dotada de una gran coherencia literaria.
Se trata de una colección de siete secciones y narra la historia de un pintor, viudo, que envejece afrontando y reflexionando sobre las realidades del arte, la pintura principalmente, la religión, la identidad y la vida familiar.
Su estilo está muy en la línea de la narrativa propia de Fosse, rara vez interrumpida por puntos, creando con ello un continuo flujo narrativo, y el discurso de su pensamiento, que no es un pensamiento lógico, como luego veremos, sino realmente como a oleadas, como realmente nos fluyen las ideas, los recuerdos o los pensamientos, vienen de golpe, se van, nos envuelven, vuelven. Yo sólo he leído las dos primeras publicaciones y realmente me ha parecido estar ante una obra importante, y haber encontrado un autor con un verdadero “estilo original”, un estilo propio.
Y es que sin duda Fosse ha creado un estilo propio, de hecho, una de las cuestiones por la que más se celebra “Septología” es por su riqueza y a la vez experimentación formal. Hay muchos autores, grandes narradores, pero pocos que hayan creado un estilo propio para expresarse con tanta calidad literaria.
Las novelas más accesibles.
Aunque la primera entrega de Septología es fácil de leer, y bastante corta, poco más de un centenar de páginas. Yo al menos conocí al autor a partir de dos obras, más accesibles diría yo, breves, y con un contenido (por decirlo así) cerrado en sí mismos. Dos libros con los que uno se puede acercar y conocer al autor son “Mañana y tarde” o “Blancura”. Libros profundos y a la vez sencillos.
Libros profundos y que permanecen, porque tiempo después de haberlos leído te siguen saltando escenas, imágenes, y es que otro de los talentos de Fosse es que crea unas profundas imágenes, que fácilmente permanecen con nosotros después de su lectura.
“Mañana y tarde” enlaza perfectamente con lo que es Septología, los temas humanos, el estilo narrativo, estamos ante un paisaje reconocible en las novelas de Fosse, la presencia continua del mar, y “Blancura” es una historia contada como una especie de largo monólogo, una historia que a mí me pareció preciosa. Ambos son libros relativamente cortos, de no ser por su densidad incluso podrían leerse de una buena sentada.
Creo que vale la pena hacerse con ambos y descubrir este gran autor.
Una escritura rica y compleja.
Se habla de una escritura compleja, por el estilo, pero a mí no me lo parece tanto. Me parece un estilo muy personal, como hemos dicho, un estilo donde se evita la puntuación y las marcas convencionales de escritura y lenguaje, pero que por ello no hace la lectura más complicada. Es una lectura, podemos decir, exigente, en cuanto a que de algún modo exige una cierta atención, pero no resulta complicada, ni los temas se abordan con complejos planteamientos, al contrario, esa sencillez con la que nos acerca a temas profundos es uno de sus grandes atractivos.
En las obras encontramos experiencias vitales, notas fugaces sobre lo que fue y hubiera sido la vida, reflexiones, Fe, arte, profundidad, belleza, y el paisaje nórdico. Estamos en unos libros bien ambientados y localizados, y a mi eso me gusta, me hace viajar, recorrer paisajes que de otro modo no haría, pero que a la vez no me resultan completamente ajenos.
Nos adentramos en una lectura que en ocasiones no sabemos si estamos en la realidad de la historia narrada, o fuera de ella. Si estamos ante algo que pasó, que podría haber pasado. Pero como decía antes, ello no nos hace perder pie, ahí está el arte del autor.
Trata grandes temas del hombre, los temas importantes, atemporales, y lo hace desde una honda poética, incluso en los diálogos,
Una cuestión determinante en su vida es que se trata de un autor converso al catolicismo, algo que él mismo ha definido como un hecho determinante en su vida. Y lo cierto es que en la Noruega actual, un católico converso, que vive su Fe en una pequeña comunidad católica debe tener unos valores y cimientos creyentes sólidos, y esa determinación es lógico que marque toda su vida.
Que se reconozca a un católico comprometido hoy en día, nos debe recordar que el mensaje que lleva tiene una fuerza profunda, y que en casos como este, mueve a lectores de todo el mundo de forma especial. Existe una extensa lista de grandes escritores católicos muy reconocidos, algunos de ellos también con el Nobel, como Mauriac, pero hacía tiempo que no se ponía en alta estima a uno de ellos, y sobre todo, uno que lo haga precisamente explicando su vida y su obra a través de la Fe.
Os dejo una sencilla entrevista de RTVE hecha cuando el nombramiento del Nobel para presentar a Jon Fosse.









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